Abdullah "Apo" Öcalan (1948-Hasta nuestros días)

Abdullah Öcalan (Vida y obra)

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Abdullah Öcalan

Abdullah “Apo” Öcalan (1948-Hasta nuestros días) Nacido el 4 de abril de 1948 en Ömerli, un poblado en Halfeti, en la provincia de Şanlıurfa, en el sureste de Turquía.

Es un político turco, nacionalista kurdo, presidente del Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK). Está condenado en Turquía a cadena perpetua por cargos de terrorismo y separatismo armado.

Öcalan nació en Ömerli, un poblado en Halfeti, en la provincia de Şanlıurfa, en el sureste de Turquía. Dejó el pueblo al finalizar la enseñanza secundaria y estudió ciencias políticas en la Universidad de Ankara.

Durante su carrera universitaria se convirtió en miembro activo de las asociaciones culturales de kurdos. En 1978 se fundó formalmente el PKK, que lo eligió como líder.

Hasta 1998 el gobierno de Siria protegió a Öcalan, pero luego, debido a la presión de Turquía, fue expulsado del país. Öcalan se trasladó entonces a Rusia y desde allí viajó a varios países, incluyendo Italia Grecia. En 1998, el Gobierno turco pidió a Italia la extradición del líder guerrillero kurdo, que en ese momento estaba siendo asesorado por la prestigiosa abogada alemana Britta Böhler, quien arguyó que su defendido organizaba una lucha legítima contra la opresión de su pueblo. Öcalan fue finalmente detenido en Kenia el 15 de febrero de 1999, y trasladado a Turquía para ser juzgado.

Desde entonces, Öcalan, condenado primero a muerte y después a cadena perpetua, en 1999(cuando la pena capital fue abolida en Turquía), es mantenido en confinamiento solitario en la isla de İmralı, en el mar de Mármara.

El 28 de septiembre de 2006, Öcalan pidió a los miembros del PKK que cesaran la lucha armada a menos que “seamos amenazados por una destrucción total”.

A principios del año 2007 el estado de salud de Öcalan empeoró drásticamente. Sus abogados indicaron que era muy posible que Öcalan hubiera sido envenenado con un radiactivo, ya que sus índices de estroncio y cromo se mostraron exageradamente altos en un análisis realizado. El gobierno turco desmintió haber tenido alguna relación con el hecho.

Política.

Empezando como marxista-leninista ortodoxo, cambió su pensamiento político a finales de los años 90. Incluyendo teorías de Immanuel Wallerstein y Murray Bookchin, desarrolló un concepto cuasi-ecologista llamado confederalismo democrático. El 20 de marzo de 2005 lo declaró1como ideología general para la organizaciónKoma Civakên Kurdistan (KCK)”, que desde entonces funda la base de todas organizaciones vinculadas con el PKK.

Obras.

  • (en inglés) Prison Writings: The Roots of Civilisation (2007) ISBN 9780745326160
  • (en inglés) Prison Writings Volume II: The PKK and the Kurdish Question in the 21st Century (2011) ISBN 9780956751409
  • (en inglés) Prison Writings III: The Road Map to Negotiations (2012) ISBN 9783941012431
  • El confederalismo democrático, 2005 (Pdf)
  • Guerra y Paz en el Kurdistán, 2008 (Pdf)

Referencias.

  1. Öcalan, Abdullah, Declaration of Democratic Confederalism in Kurdistan

Enlaces externos.

El hombre que hablaba al oído a Öcalan I

Un artículo de Le Monde diplomatique este mes de julio vuelve a revisar la relación epistolar entre Öcalan, el líder encarcelado del PKK, y un pensador anarquista estadounidense, Murray Bookchin.

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Les pisamos los talones, al considerar que la descripción de un diálogo entre un líder político iniciado en el marxismo leninista y un pensador y activista libertario, en el origen de la columna vertebral del programa político actual del PKK, nada menos, se echaba de menos en los archivos de nuestra web.

En 2004, Abdullah Öcalan, a través de sus abogados, que aún estaban autorizados a reunirse con él, pide ponerse en contacto con Bookchin. Öcalan le envía un manuscrito, le informa que se considera su “discípulo” y que está reflexionando sobre las ideas de la ecología social aplicadas a Oriente Medio. Esta posibilidad de diálogo se vió interrumpida debido a la edad de Bookchin, quien, a los ochenta y tres años, no podía realizar el esfuerzo y el trabajo que habría supuesto mantener este contacto en el tiempo. No obstante, resultó fructífera y condujo a los fundamentos del “Confederalismo democrático”, hoy puesto en práctica en Rojava. Bookchin también envía el siguiente mensaje al pueblo kurdo: “Mi esperanza es que el pueblo kurdo sea capaz de establecer un día una sociedad libre y racional que le permita brillar de nuevo. Sois afortunados por tener un líder del talento del Sr. Öcalan para guiaros.”

Viniendo de un libertario como Murray Bookchin, podría sorprender a los que mantienen la imagen que se ha transmitido del PKK en Europa. De hecho, la clasificación de este partido de combatientes en las listas oficiales internacionales de “organizaciones terroristas”, vinculado a un pasado marxista-leninista “ortodoxo”, asociado aquí a menudo con el movimiento ex-estalinista, y las relaciones hasta el momento estrechas de la diáspora kurda con los partidos burocráticos tradicionales de izquierda, no lo hacen fácil. Añadan a esto lo que se percibe a menudo como un culto a la personalidad de Öcalan, a la vista de los retratos y banderas ondeantes, y tendrán un cóctel perfecto para no prestar el interés que merecen las cuestiones de fondo.

Tampoco podemos decir que “la extrema izquierda”, e incluso muchas de las corrientes llamadas anarquistas, hayan ayudado a dar a conocer su evolución política, y, sobre todo, su origen.

En 2006, cuando Murray Bookchin fallece, la Asamblea PKK se refirió a él como “uno de los más grandes científicos sociales del siglo XX. Nos introdujo en el pensamiento de la ecología social y contribuyó al desarrollo de la teoría socialista, a fin de hacerla avanzar sobre una base más sólida. Mostró cómo hacer de un nuevo sistema democrático una realidad. Él propuso el concepto de Confederalismo, un modelo que consideramos creativo y viable. Las tesis de Bookchin sobre el Estado, el poder y la jerarquía serán puestas en práctica y realizadas en nuestra lucha… Vamos a poner en práctica esta promesa como la primera sociedad que establece un Confederalismo democrático tangible.”

Para quienes se interesan en los procesos políticos en curso en Rojava y que apoyan la lucha de los kurdos tanto en Siria como en Turquía, superar la negación de las aproximaciones políticas al encuentro del principal partido combatiente histórico kurdo, considerar que está abierto a ideas y prácticas, a utopías constructivas que no estaban en el origen de las suyas, permite medir su evolución y los progresos realizados durante las luchas y fracasos a los que se ha enfrentado. Medir asimismo la brecha existente entre este proyecto político kurdo en Siria, el defendido por el HDP en Turquía y el de Barzani en Irak, permite un enfoque completo.

Pero sobre todo permite escapar de ese lema coreado por la izquierda europea de forma permanente sobre la lucha del pueblo kurdo, basado en la trilogía Pueblo/Estado/Nación, a saber: la reconstrucción de un “Kurdistán reunificado, independiente y nacional (en el sentido étnico)”… que es casi la antítesis del “confederalismo democrático”.

Nunca hemos dicho que este argumento ya no exista en el movimiento kurdo, especialmente entre su diáspora en Europa, influenciado por partidos parlamentaristas y nacionales. Sabemos que es tenaz, y transmitido por ignorancia voluntaria o no, lejos de los grandes cambios del pensamiento político en el seno de los movimientos activistas kurdos de la última década.

Este primer artículo le ayudará a familiarizarse con Murray Bookchin, se centrará en él, en el descubrimiento de sus escritos y del personaje político.

  

Compilación de textos de Murray Bookchin

Para descargar el PDF, haga clic Texto en frances

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Un cierto número de sitios y publicaciones me han ayudado a escribir estas pocas notas de un primer bosquejo sobre Murray Bookchin.

Un artículo de 2013, en un sitio libertario, obtenido entre otros en la red en frances.

Una “entrevista “en frances con la que fue su compañera, Janet Biehl.

Extractos de ”From urbanization to cities” (Londres, Cassell, 1995). Traducido por John Vogel para la revista “Articulaciones”. (Municipalismo libertario)

Prepararé una bibliografía, prometido. Pero si tienes prisa, haz click En frances aquí. En español: aquí

Y, por supuesto, no podía terminar este artículo, sin hacer una llamada, transmitiendo la del movimiento kurdo, para obtener noticias de Ocalan, incomunicado desde hace meses, y por el que albergamos preocupaciones legítimas, en este caos tras el golpe de Estado de Turquía.

Fuente: Kedistan (Fuente en frances)

Autoría: Daniel Fleury

Fecha de publicación del original: 29/07/2016

Traducido por Rojava Azadî

[Historia] 15 de febrero de 1999: la captura de Abdullah Öcalan

KURDISH REBEL LEADER ABDULLAH OCALAN CAPTURED BY TURKS
LON97: OCTAVA CAPTURA: ISTANBUL, 17 FEBRERO DE 1999 – El líder rebelde kurdo capturado Abdullah Ocalan se sienta en un asiento a bordo de un avión privado con los ojos vendados y flanqueado por fuerzas especiales el 15 de febrero tras su deportación de la embajada griega en Nairobi. Turquía dijo el miércoles que su anfitrión, el líder rebelde kurdo, era un “evento grave” y que Atenas había engañado a Ankara por su apoyo a la guerrilla. ws / REUTERAS DE TV turca

El 15 de febrero de 1999, el líder kurdo Abdullah Öcalan fue capturado en Kenya por los agentes especiales turcos, actuando en conexión con la CIA y el Mossad. Öcalan se dirigía desde la embajada de Grecia hasta el aeropuerto de Nairobi. La captura del “enemigo número 1 de Turquía” fue aclamada por las autoridades del gobierno turco como un grito de victoria contra los kurdos, que habían estado librando un levantamiento de masas en contra de las políticas de negación y discriminación, una lucha que Öcalan protagonizó desde la década de 1980. La captura de su líder fue considerada por los kurdos como la salida de un “complot internacional” que involucra a los servicios de inteligencia y seguridad de varios países, incluyendo la CIA, el MI5 y el Mossad.

La captura de Öcalan fue seguida de un juicio durante el cual los fiscales turcos trataron de retratar al líder kurdo como un “terrorista”. En cambio, Öcalan usó su defensa para articular el caso con la causa por la paz y la reconciliación entre el pueblo turco y kurdo, basándose en el reconocimiento de las diferencias culturales y nacionales de los kurdos, dentro de un estado unificado.

Por muchos años Öcalan fue encarcelado en la isla de Imrali una cárcel de máxima seguridad en la costa de Estambul) en solitario confinamiento. Las condiciones de insalubridad de la prisión han deteriorado su estado de salud, pero a pesar de todas sus dificultades personales, Öcalan ha mantenido su papel central en la política de Turquía y ejerce entre el pueblo kurdo, una influencia que no se puede ignorar. Él ha abogado por una solución negociada poniendo por delante propuestas detalladas para una salida pacífica y democrática en Turquía, haciendo un llamado hacia ambos lados en dar pasos concretos para poner fin al conflicto.

Ha utilizado su reconocimiento entre los kurdos para instalar repetidos cese al fuego unilaterales por parte de las guerrillas kurdas, para dar una oportunidad a la paz y que las guerrillas han sabido sostener en medio de las hostilidades incesantes del Ejército turco. Insistiendo en que él es un prisionero político, Öcalan y el movimiento nacional kurdo, han mantenido una postura firme y consecuente para una conclusión pacífica del conflicto, basada en lograr justicia para el pueblo kurdo. A través de contínuas discusiones, sus propuestas han evolucionado hasta convertirse en la actual demanda de “autonomía democrática” dentro de Turquía, una política que prevé la concesión de decisiones a nivel local, construyendo poder en las regiones a través de la expresión de los derechos sociales y culturales como el uso de la lengua kurda y la educación en su lengua materna, cumpliendo así con las principales demandas kurdas de larga data.

Está claro que desde que la detención de Öcalan falló en el intento de Turquía de eliminar al movimiento kurdo, ha fracasado también en su insistencia de que el mundo vea a Abdullah Öcalan como un criminal o terrorista. Las conversaciones entre Öcalan y los representantes del Estado turco subrayaron la realización gradual de la parte turca y que la influencia de Öcalan sigue siendo crucial para la consecución de un fin a este prolongado conflicto.

Fuente: Kurdistán- América Latina

 

Sin empuñar jamás un arma y alojado en una lujosa villa de Damasco, Abdullah Ocalan, apodado Apo, comandó durante los últimos 15 años la guerrilla kurda en su lucha por la independencia de los 24 millones de kurdos, incluidos los 12 millones de Turquía.

El propio Ocalan, de 49 años, admitió que podría ser considerado un cobarde ya que nunca empuñó un arma, pero desde el extranjero criticó duramente los errores del Partido de los Trabajadores Kurdos (PKK).Sin mí ustedes no son nada. Yo creé esta organización (el PKK) de la nada.

No son capaces ni de cuidar tres cabras en las montañas, era el sarcástico comentario de Ocalan a sus comandantes tras fallidas operaciones sobre el terreno.

En una ocasión, Ocalan llegó a compararse a sí mismo con Mustafa Kemal Ataturk (Padre de los Turcos, 1881-1938), el fundador del Estado laico turco, diciendo que él también intentaba crear un Estado para los kurdos, acostumbrados a ser esclavos.

Ocalan nació en 1949 en la provincia sudoriental turca de Sanfiurfa, de mayoría kurda. Tuvo sus primeros contactos con las ideas izquierdistas en los 70, como estudiante, en Ankara.Al principio participó en los grupos de izquierda turcos, pero luego, junto a otros compañeros kurdos, fundó, en 1978, en la provincia de Diyarbakir, el primer grupo izquierdista kurdo, conocido como Apocular (seguidores de Apo), rebautizado después como PKK.

Desde 1980, cuando huyó de Turquía, Ocalan había residido en Damasco, donde los servicios de inteligencia sirios pusieron a su disposición una lujosa villa. Un pacto entre Turquía y Siria lo forzó a abandonar la comodidad de Damasco para refugiarse temporalmente en Rusia, después en Italia y, tras una breve escala en Atenas, alojarse en una residencia diplomática griega en Kenia. ANKARA. EFE

 

 

El preso más importante de Turquía

El fundador del PKK, Abdullah Öcalan, lleva más de una década encarcelado en solitario en la isla-prisión de Imrali en Estambul

Ócalan, tras ser capturado en Kenia, viaja a Turquía escoltado por dos agentes en febrero de 1999 - epa photo
Ócalan, tras ser capturado en Kenia, viaja a Turquía escoltado por dos agentes en febrero de 1999 – epa photo

«Estoy listo para aceptar la paz y un acuerdo democrático en cualquier momento. Si es mañana, que así sea. Pero también estoy preparado para afrontar una guerra de aniquilación en la que probablemente seré el primero en morir». Abdullah Öcalan escribió esas palabras en la cárcel hace apenas dos años, más o menos en la misma época en la que miembros de la organización armada que lidera, el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (o PKK, por sus siglas en turco), negociaban en Noruega con representantes del gobierno y los servicios de inteligencia de Turquía.

Esas conversaciones, que pretendían resolver un sangriento conflicto que se ha cobrado unas 45.000 vidas desde los años 80, no prosperaron. Pero la existencia de nuevas negociaciones ha vuelto a atraer la atención sobre Öcalan, quien, hoy por hoy, es el preso más importante de Turquía.

Desde que fundara el PKK en 1978, Öcalan ha encarnado como nadie la causa kurda en Turquía, y es visto por la mayoría de los nacionalistas kurdos como su líder absoluto. Poco importa que él mismo nunca haya combatido –se exilió en Siria tras el golpe de 1980, cuatro años antes de que el PKK iniciase las acciones armadas–, o las despiadadas purgas realizadas en el seno de la propia organización, en las que Öcalan ordenó sistemáticamente durante dos décadas la ejecución de todos los disidentes o potenciales rivales por el liderazgo. «Biji serok Apo!» («¡Viva nuestro jefe Apo!», en kurdo) sigue siendo un eslógan omnipresente en toda manifestación kurda, y que puede llevar a la cárcel a quien lo entone, por apología del terrorismo.

Encarcelado en solitario

Y eso que Öcalan lleva encarcelado más de una década, desde que fuera capturado en Kenia en una espectacular operación conjunta de la CIA, la inteligencia turca y, aparentemente, también el Mossad israelí. El PKK tiene nuevos comandantes operativos, como Murat Karayilan o Bahoz Erdal, pero «Apo» sigue siendo quien dicta las líneas estratégicas que debe seguir el grupo. Öcalan está encerrado en la isla-prisión de Imrali, en el mar de Mármara estambulí, donde es el único preso, pero sus abogados han ejercido tradicionalmente de correa de transmisión de sus órdenes.

Las autoridades turcas han puesto siempre todo tipo de trabas a estas visitas. «El mar está agitado y el barco no puede llegar a la isla» era uno de los argumentos clásicos. Por eso, en toda protesta kurda que se precie, «las condiciones de encarcelamiento de Öcalan» son siempre uno de los principales motivos de protesta, como si otros miles de presos kurdos en prisiones de todo el país no estuviesen sometidos a numerosos abusos y violaciones de derechos humanos, según Amnistía Internacional y Human Rights Watch.

En 2011, el gobierno turco apretó aún más la tuerca al decretar el aislamiento total del preso, con la excepción de las visitas de parientes directos. Comenzaron a surgir dudas y rumores sobre el deterioro de la salud mental de Öcalan, y fisuras en su liderazgo (muchos analistas creen que la facción de Bahoz Erdal podría estar operando por su cuenta).

Líder todavía influyente

Pero el pasado octubre, 1.700 presos iniciaron una huelga de hambre en la que pedían, entre otras cosas, la liberación de Öcalan. El gobierno turco no cedió ni un ápice. Finalmente, al entrar en la décima semana de ayuno –en la que con certeza empezarían a producirse las primeras muertes–, el propio Öcalan pidió a los militantes que la abandonasen. La huelga cesó inmediatamente, demostrando la influencia que el fundador del PKK todavía conserva sobre los militantes.

Tal vez por ello –y porque el repunte de la violencia en el sureste, que ha provocado cerca de 2.000 muertos este año, han puesto al gobierno y al ejército turco en una situación espinosa–, en diciembre se hizo público que las autoridades turcas están negociando de nuevo con la organización, y esta vez el interlocutor es el propio Öcalan.

En el proceso abunda el escepticismo, así como los intereses en que el conflicto continúe. Casi nadie duda de que el asesinato de tres militantes del PKK en París el pasado 9 de enero –una de ellas Sakine Cansiz, fundadora de la organización , participante en las conversaciones de Oslo y vieja amiga de Öcalan– está relacionado directamente con ello, tanto si ha sido un ajuste de cuentas interno, como aseguró el primer ministro turco Recep Tayyip Erdogán, o un intento por parte del aparato de seguridad turco de abortar las negociaciones, como insisten los nacionalistas kurdos.

«Podemos abandonar totalmente el separatismo y la violencia si los kurdos dejan de ser excluidos de un proceso en el que han participado junto a los turcos a lo largo de la historia: la formación de un estado y una nación a la que han contribuido tanto kurdos como turcos», escribe Öcalan en el segundo volumen de sus «Escritos desde prisión». El tiempo dirá si ambas partes están dispuestas a ceder lo suficiente para lograr la paz. Por ahora, Öcalan ha conseguido una «mejora en las condiciones de su encarcelamiento»: una televisión con pantalla LCD, instalada por órdenes del propio Erdogán, como muestra de buena voluntad.

Un tribunal turco retira la pena de muerte al líder kurdo Ocalan

El Tribunal de Seguridad del Estado de Ankara levantó formalmente ayer la pena de muerte impuesta al líder rebelde kurdo Abdullah Ocalan tras su captura y juicio en 1999, según informó la agencia de noticias estatal Anatolia.

Ocalan ha vivido a la sombra del patíbulo en la isla-cárcel de Imrali desde que fue sacado de Kenia por fuerzas especiales de Turquía y juzgado en este país por traición. Las autoridades turcas le responsabilizaron de 30.000 muertes durante los 16 años de campaña separatista kurda en el sureste del país. Los rebeldes del PKK aún están activos, pero la violencia ha disminuido.

Anatolia aseguró que el tribunal había conmutado la sentencia por cadena perpetua en línea con la abolición de la pena de muerte el pasado agosto para cumplir con los criterios de respeto a los derechos humanos de la Unión Europea. La decisión, aunque es una mera formalidad, tiene un fuerte valor simbólico en Turquía. Con toda probabilidad va a ser recibida con mofa por los grupos que durante los últimos tres años han hecho campaña para que se cuelgue a Apo, apodo por el que es conocido Ocalan.

La decisión del tribunal tendrá, sin embargo, el apoyo de los reformadores pro-UE como prueba concreta de la mejora en derechos humanos ante la revisión que la UE hará la próxima semana de los avances de los países candidatos.

La pena de muerte es una cuestión altamente polémica en Turquía, un país que colgó a su primer ministro tras un golpe militar en 1960. Sin embargo, nadie ha sido ejecutado desde 1984 y la ejecución de Ocalan fue retrasada por un llamamiento del Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

La de Ocalan es una de entre la veintena de sentencias de muerte que van a conmutarse en Turquía como consecuencia de la abolición de la pena capital.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de octubre de 2002